EL REGRESO DE LUCY

Publicado el 19 de enero de 2025, 22:53

El Regreso De Lucy

«Lucy está aquí», dijo la señora del vestido negro, (médium) con una voz que no era la suya. Mamá se quedó helada y, después de un silencio tan grande que hasta las moscas parecían aguantar la respiración, soltó un sollozo.

La mujer cerró los ojos y cuando los abrió, eran como los de Lucy: oscuros, redondos, pero brillantes. «¿Por qué te fuiste?», preguntó mamá, con los labios temblando. La señora movió la cabeza de un lado a otro como lo hacía Lucy cuando nos regañaba.

—Estoy aquí —dijo—. Siempre he estado aquí.

Mamá lloró más fuerte, y papá apretó la mesa con las manos hasta que sus nudillos se pusieron blancos. La luz del comedor titiló como si alguien estuviera jugando con el interruptor. Sentí un escalofrío y me aferré al borde de mi silla.

—¿Recuerdas el secreto del armario? —preguntó la señora, sonriendo de esa manera que solo Lucy sabía. Mamá asintió, y supe que era cierto. Nadie más que Lucy lo sabría.

Cuando la mujer comenzó a tararear la canción que Lucy me cantaba para dormir, me dieron ganas de salir corriendo. No lo hice porque mamá me miró con ojos suplicantes, como si fuera yo quien tenía que quedarme, por Lucy, por todos nosotros.

Desde aquella noche, las puertas de los armarios se abren solas. Lucy se ríe, una risa que sale de las paredes, suave y fría. Cuando mamá me pide que comparta la cama con ella, hago lo que me dice, pero cierro los ojos con fuerza.

No quiero ver cómo las sábanas se hunden a mi lado. No quiero sentir esa mano pequeña que siempre está helada. Mamá dice que Lucy es un ángel que nunca nos dejó. Pero a mí, su ángel, me da miedo.

POEMA:EL REGRESO DE LUCY

Yo no sé quién abrió la puerta,
pero la noche entró en la casa
con vestido negro
y voz prestada.

La lámpara temblaba
como un corazón culpable
y en la mesa
el pan sabía a tierra húmeda.

“Lucy está aquí”, dijeron,
y el aire se llenó de lirios fríos.

Madre dejó caer su nombre
como quien deja caer un cántaro
y el silencio
se hizo pozo.

Yo vi unos ojos
brotar en rostro ajeno,
oscuros como aceitunas
recién mojadas de sombra.

...No me fui ...susurró la muerte
con labios de niña_.
Solo aprendí a quedarme
donde nadie mira.

Desde entonces
los armarios respiran despacio,
las perchas se mecen
sin viento,
y una canción de cuna
cruza los pasillos
con pies descalzos.

Madre dice que es un ángel.

Pero los ángeles no pesan en la cama.
Los ángeles no enfrían la piel.

Hay una risa
que florece en las paredes
como hiedra blanca.

Y yo,
que soy carne y miedo,
cierro los ojos
para no ver
cómo la luna
se sienta a mi lado
con manos pequeñas
y eternas.

Lucy ha vuelto.

Y la casa
ya no sabe
dónde termina la memoria
y dónde empieza la sombra.

 

© 2026 By La Princesa Oscura 🖤

Estados Unidos Mexicanos.

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