EL TRONO DEL ELOGIO 

Habita en un palacio de espejos,
donde solo contempla su reflejo;
cada palabra dulce que recibe
la guarda como un preciado trofeo.

Tiene sed de alabanzas infinitas,
de aplausos que alimenten su vanidad;
pero sus labios son tierra estéril,
incapaces de sembrar bondad.

Le encanta ser la estrella del cielo,
el centro de toda admiración,
más nunca regala una caricia al alma
ni una sincera felicitación.

Recoge flores de todos los jardines,
sin cultivar una sola en su andar;
exige soles para iluminar su camino,
pero jamás aprende a iluminar.

Así va caminando entre multitudes,
coronado por su propia ilusión,
sin comprender que el elogio más noble
nace primero del corazón.

© Autora; Lunna Gris . Estados Unidos Mexicanos 2026
Ramonika Moreibar

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